Antes de conocernos nos dimos por  vencidos en el amor. La felicidad no hallábamos, solo era tristeza en nuestro corazón.  Aunque por  fuera tratábamos de disimular con una sonrisa.  Quien iba a pensar que dos almas de unirían y formaran una sola en donde encontraran el  amor que tanto buscaban y la felicidad extraviada.

Amor, si  por cada instante que yo respiro te demostrara cuán importante eres para mi, nunca dejase de respirar. Si por cada minuto que pensara en ti, me diera la fortaleza para decirte todo lo que quiero contarte, nunca dejara de pensarte.   Si cada noche que soñara contigo ese sueño se convirtiera en realidad, nunca dejara de  soñar que estas junto a mí. Si por cada sonrisa que  en mi cara se refleja, te dieras cuanta lo feliz que me haces tenerte a mi lado, nunca dejara de sonreír.  Si cada dolor que en mi corazón tuviera, tú me lo podrías sacar, nunca tendría que sufrir más.  Y si todos estos deseos se cumplieran, entonces me daría cuenta de que somos tal para cual. Que no hay nada en este mundo que me haga pensar que estoy mal.

Quiero que sepas, que eres lo más bello que en  mi vida ha de pasar y por nada del mundo te quiero causar algún tipo de daño. Por  eso te protejo y de guardo en lo más preciado de mi alma. Quién diría que así, de esta manera, te iba a llegar a amar. Si solo estaba viendo esa noche las estrellas y no  esperada nada en mi vida especial.

Hay muchas palabras que expresarían todo lo que en mi corazón guardo para confesarte, pero creo que estas dan un breve resumen de todo lo que por ti siento.

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